Hola, estimados lectores.
Aprovecharé este tiempo de cuarentena para retomar algo que me apasiona: escribir. No lo hacía en este espacio desde hace años, pero sí lo hice hace algún tiempo aquí y aquí. Me llenó de orgullo que mi universidad publicara esos textos, y también me llena de emoción saber que puedo utilizar este blog para expresar mis pensamientos, experiencias y, por qué no, críticas a la sociedad en la que vivimos.
Estoy atrapado en España luego de realizar un sueño que tuve desde siempre: venir a Europa, solo, por unos meses. No planeé todo de manera muy estricta, porque quería improvisar y perderme un poco (lo cual me sucedió bastante en Alemania); sin embargo, sí tenía muy claro qué países quería visitar: los Países Bajos, Alemania, España y Portugal (y volver a España); en ese orden.
Sería un poco monótono hablar sobre la pandemia que sufrimos en la actualidad, así que procuraré no hacerlo. En su lugar, quiero compartir algunos pensamientos que me ha dejado este viaje, que está en su última etapa: una etapa de incertidumbre por no saber cuándo pueda regresar a mi país.
Luego de dos meses en el Viejo Continente (sé que es muy poco para conocer a profundidad una cultura), puedo decir que he caído en la cuenta de algo que parece obvio, pero no lo es para muchos de nosotros, latinos. Es triste ver cómo nos sentimos muy inferiores a los europeos; sentimos que ellos son casi de otro planeta (superior, por supuesto) y creemos que todo lo que hacen es perfecto. Queridos lectores, déjenme decirles que no es así. ¡¿Qué?! Sí, no es así. Tanto en Alemania como en España y en Portugal, pude ver cómo muchos nativos aprovechaban cualquier oportunidad para incumplir normas. Actos como hacer un giro incorrecto, parquear en lugares donde no está permitido porque "es solo un momentico", botar papeles en la calle, saltarse el semáforo en rojo, quejarse siempre de los gobernantes porque sí y porque no, tratar de evadir la cuarentena de cualquier forma o hacer compras despavoridas y vaciar los estantes de los supermercados por pánico, son evidencia de que son iguales a nosotros. ¿Acaso no pasa eso constantemente en nuestros países? No somos inferiores; no son superiores. Punto.
Por otra parte, hay una idea con la que la mayoría de latinos crecemos y es que los europeos son secos, fríos, poco amigables y despectivos con los demás, especialmente con los suramericanos. Pues déjenme decirles que eso tampoco es así. ¡¿Qué?! Sí, tampoco es así. En estos cuatro países europeos que he visitado, he notado que son personas muy amables: siempre están atentos, te ayudan si tienes algún problema, te dan indicaciones de una forma muy cordial, intentan comunicarse contigo incluso si no conoces bien su idioma, etcétera. Me encantó romper ese paradigma y estoy muy gratamente sorprendido por lo que he visto. Naturalmente, siempre hay quienes son más amables que otros, pero es algo propio de cada personalidad, no de la nacionalidad.
Bueno, hay otras cosas de las que me he dado cuenta estando acá, que no puedo escribir, porque me alargaría mucho y no quiero aburrirlos. Puede que lo haga en otra oportunidad o puede que me las quede conmigo y piense en ellas cada vez que esté en un momento de reflexión; supongo que serán muchos durante esta cuarentena. A propósito de eso, les pido el favor de que nos cuidemos y de que seamos conscientes de que está en nuestras manos evitar la propagación de este y de otros virus. No esperemos que la situación esté verdaderamente mal para, ahí sí, tomárnoslo en serio. Quedémonos en casa y aprovechemos el tiempo para hacer cosas que no solemos hacer (en mi caso, escribir y leer).
Que sean felices y que tengan una feliz cuarentena.
Osquitar bacano que se haya podido dar cuenta de eso y efectivamente poder romper esos paradigmas que se puedan tener, experiencias como esa que esta viviendo, única, a pesar de la coyuntura que se presento. Espero todo salga bien y que pueda regresar en óptimas condiciones. Un abrazo. Y que blog tan bacano.
ResponderEliminarAparece publicado a las 8 y 30, pero son las 10 y 30 am jejeje
EliminarGracias por compartir. Es una manera de mantenernos ocupados y en contacto con los demás en estos momentos de encierro.
ResponderEliminarCierto,cierto y cierto... todo ser humano vive en una burbuja de la cual solo puede escapar interactuando con otras personas, culturas, lugares etc. Pero esta interacción debe ser con completa disposición a intentar entender, aprender y en algunas ocasiones 'digerir' ya que en muchos lugares el mundo es completamente diferente a nuestra pequeña y delicada burbuja!!
ResponderEliminarGracias por compartir algo de lo vivido con nosotros, los de tu pais yA que por X motivo no hemos podido viajar...Dios te bendiga y que puedas regresar pronto
ResponderEliminar.
Atn... Francy
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