Hola, estimados lectores. Aquí estoy una vez más, escribiendo en medio de este confinamiento que parece de nunca acabar. Hace falta sentir el sol, caminar por otros lugares diferentes al pasillo del apartamento, ver gente y otras mil cosas más que hacían parte de la cotidianidad... Pero seamos responsables.
Seguramente muchos de nosotros ya estemos cansados de escuchar y ver la palabra coronavirus cada cinco segundos en radio, televisión o internet. La vida en la Tierra se reduce hoy a esa palabra grave en dos aspectos: 1) tiene su acento en la penúltima sílaba y 2) la mayoría conoce los daños que ocasiona no solo en el cuerpo, sino en la sociedad.
No quiero hacer un conteo de los días, como he visto en muchas partes: día uno de la cuarentena, día dos de la cuarentena, etcétera, ni quiero que al final esto se convierta en un diario personal público (vaya oxímoron); prefiero tomarme el tiempo de pensar lo que escribo sin importar tanto la periodicidad con la que lo haga. Puede que sean dos o tres entradas a la semana, como puede que sean dos en un día; no lo sé. Me dejaré sorprender por las palabras. Tampoco es muy sencillo saber de qué voy a hablar, así que, si tienen sugerencias y quisieran saber mi opinión sobre algún tema, pueden decírmelo; me haría muy feliz. Por lo pronto, les puedo decir que estaré subiendo algún material relacionado con mis experiencias de este viaje, para que sientan un poco lo que sentí mientras estuve en Europa (aún lo estoy, pero en este momento eso ya no importa mucho).
Les deseo mucho amor y sabiduría en esta cuarentena. Aprovechemos el tiempo y saquemos lo mejor de nosotros. Que sean felices.
el colegio!!!!
ResponderEliminar